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lunes, 29 de julio de 2013

Dualidad


Y aquí va de nuevo, esta extraña sensación de poder, este episodio que no se como va pero si como termina, tomo la gabardina que esta junto a la puerta, mi sombrero, un paraguas, es el mismo procedimiento cada noche, siempre la misma rutina, pero no puedo recordar que viene a continuación, no soy yo quien decide que hacer, es solo mi cuerpo moviéndose por inercia, bajo las escaleras y salgo a la calle, caminar, es lo único que hago por horas, un pie, luego el otro, pasos y pasos hasta detenerme frente a una residencia, no estoy cerca de casa, ni siquiera reconozco el vecindario, no salgo muy a menudo, aun al otro lado de la calle observo como se enciende una luz en el 4to piso, a través de la ventana solo una silueta, se pasea de una ventana a otra, pasan las horas y sigo allí, solo observo hasta que la luz se apaga, ¿que es lo que espero? Me siento en la banca que esta junto a mí, cruzo mis brazos y sigo esperando.

La puerta se abre y ella sale, unos jeans ajustados, un sweater negro, nada especial para hoy, es solo una noche mas, me levanto y camino tras ella, sin acercarme, solo la sigo hasta que se detiene, voltea, comienza a correr al verme, realmente esta asustada, pero la ciudad es grande, oscura y silenciosa, sus pasos, así como su respiración son audibles aun, no tiene ni idea de donde esta o a donde ir, puedo seguirla tan solo caminando, no fue difícil encontrarla, su camino no tiene salida, ahora el juego es mas divertido, me acerco poco a poco, el miedo no la deja gritar, se recuesta de la pared, su temor escapa húmedo de sus ojos, puedo verla temblar, entre mas cerca mas se calienta mi sangre y se hiela su aliento. Rosas, un aroma excitante, poco a poco su piel blanca adoptara el olor correspondiente, es una pena que no luchara seria mas rápido, sin embargo aun puedo oírla gemir, su respiración aun esta acelerada y es cada vez mas irregular, en pocos minutos su corazón dejo de latir.

Todo esta oscuro, el fuerte sonido del trafico completamente paralizado me despierta, me levanto de la cama, voy a la cocina, tomo mi taza de café y me asomo a informarme, “que lastima” algún idiota cometió un crimen cerca de mi casa, es la 5ta semana consecutiva, siempre el martes por la mañana, “no hay nada que pueda hacer” voy a tomar una ducha, me visto, tomo mi gabardina, mi sombrero y mi paraguas, siempre es igual, siempre la misma rutina antes del trabajo.