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lunes, 19 de noviembre de 2012

Realidad Difusa

Amanece de nuevo, los cálidos rayos de sol entran por la ventana invadiendo mi habitación, me escondo bajo la almohada en un intento inútil por recordar la noche anterior, preocupado por mi fracasada memoria me levanto de la cama para pensar con claridad observando poco a poco la alcoba. Me sonrió al ver unas cuantas botellas vacías, camino hasta ellas para recoger el desastre cuando note que no era lo único extraño en la habitación, lencería femenina hacia un camino desde el baño a la cama, ahora empezaba a recordar un poco más, un nombre invadió mi mente, Eva, la imagen de una mujer de belleza celestial abriéndose paso entre la multitud para conocerme en aquel restaurant francés al que suelo acudir.


 Me contentaba poder recordar lo que sucedió, sin embargo aun no había explicación o memoria de lo que sucedió en mi casa, camine un poco más en dirección al baño y mis esperanzas de una noche tranquila y placentera culminaron con la evidente destrucción de algunos de mis muebles y un olor putrefacto que penetraba mis pulmones, ¿Qué demonios estaba sucediendo? Ó mejor dicho ¿Qué había sucedido?

Entre al baño siguiendo el fétido olor y casi desmayo al ver la fuente, en la tina la sangre se mezclaba con el agua, un cadáver, no puede ser posible, yo no lastimaría a nadie y menos a una mujer, el pánico comenzó a jugar con mi mente, aun sin saber quién era el occiso salí del baño rápidamente para tomar el teléfono, “pero que idea tan absurda” pensé y colgué de nuevo, llamar a la policía no era la mejor opción, ellos me culparían y encerrarían antes de poder explicar algo, pero que debía explicar si mi memoria no estaba en funcionamiento.

Me quede pensando en la mejor forma de poder salir ileso de la situación, muchas ideas iban y venían pero ninguna me era factible, el fuerte golpeteo de la puerta cesó la lluvia de ideas y alertó mis nervios, no esperaba a nadie y nadie podía entrar ahora a mi cuarto, me acerque nervioso imaginando cualquier cosa en el camino.

-¿Quién es? – Pregunte al asomarme por el visor de la puerta, una placa policial impedía la visión, pero eso era más que suficiente explicación


-Es la policía, necesitamos hacerle unas preguntas – Dijo una voz gruesa del otro lado

Nervioso gire la perilla y los funcionarios entraron de golpe, no pude saber cuántos eran de lo rápido que pasaron, ellos lo saben y vienen por mí, lo que me temía sucedió sin poder evitarlo, vi a uno hablar por radio a su superior y todos se ordenaron, ninguno parecía importarle que aun estaba suelto, intente salirme cuando de nuevo, y aunque parezca casi imposible, me sorprendí una vez mas esta mañana al ver a Eva entrar a la habitación uniformada, esto era una locura, intente acercarme a ella pero un oficial me detuvo, esta vez para esposarme y sacarme de la habitación como lo harían con un criminal. Detrás venia el cadáver, aun no sabía quién demonios era, un fuerte dolor de cabeza me obligo a detenerme en el pasillo mientras pasaban el occiso.

Lo que vi desafiaba toda ley física y de la naturaleza, nada de lo que estaba pasando tenia lógica, sencillamente no podía ser posible, el cadáver y el criminal no podían ser la misma persona, todo comenzó a dar vueltas en mi cabeza, aun no podía recordar nada y desmayé. Una vez más sentí el sol entrar por la ventana, estaba en mi habitación acompañado de una mujer de belleza celestial que me observaba preocupada.

-          Buenos días cielo, ¿te sientes bien? Creo que tuviste un mal sueño.

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